ECOSISTEMAS LITORALES: El intermareal rocoso

           

En las costas rocosas se da el fenómeno conocido como zonación, que consiste en que los distintos organismos que habitan esta zona se distribuyen formando una serie de bandas o franjas horizontales de extensión variable.

 

            Cada banda, denominada horizonte, se diferencia de las bandas próximas por el color, por la morfología de los organismos dominantes o por ambos. En la zonación influyen una serie de factores ambientales, como que el sustrato sea rocoso, la pendiente del mismo, el grado de exposición al oleaje, la duración del periodo de exposición al aire, el Ph, la salinidad, y otros, como las relaciones depredador-presa, las relaciones de competencia entre especies, etc; de forma que para una determinada posición, existe una especie o unas pocas que están más adaptadas que las demás a esas condiciones y por lo tanto, dicha especie o especies, serán las dominantes en ese horizonte. Estas zonas se suceden unas a otras  verticalmente, desde el nivel superior al que llegan las mareas hasta el nivel inferior.

 

            En zonas de la costa en las que la pendiente del sustrato es gradual, los horizontes serán más anchos, mientras que si la pendiente es pronunciada el mismo horizonte puede ser más estrecho. De igual modo, costas expuestas tienden a tener horizontes más anchos que costas protegidas.

 

Horizontes propios de la zona supralitoral. Esta zona se encuentra por encima del nivel de la pleamar y sólo se ve bañada por el agua de mar durante las mareas vivas, e incluso en estas ocasiones el único agua que llega a gran parte de esta franja es el procedente de las salpicaduras producidas por las olas. Por ello, esta es una zona difícil para la vida, siendo la diversidad de organismos muy baja. Los organismos más característicos de esta zona son los líquenes.

 

            - Horizonte de Verrucaria, dominado por el líquen negro incrustante Verrucaria maura. Como especies acompañantes destacan el líquen amarillo Xanthoria sp. y, por su abundancia, el pequeño gasterópodo Littorina neritoides (bígaro enano)  que vive en grietas de las rocas y está perfectamente adaptado a vivir emergido la mayor parte del tiempo.

 

            - Horizonte de Lychina, dominado por el líquen Lychina pigmaea, de color negro y porte similar a una pequeña alga. Como especis acompañantes se encuentran el bígaro enano y también alguna lapa (Patella sp.).

 

El límite inferior de la zona supralitoral está marcado por la presencia de las bellotas de mar o balanos (pequeños crustáceos sedentarios que construyen una cubierta dura a su alrededor, cerrada con un opérculo)

 

Horizontes propios de la zona mediolitoral. La zona mediolitoral es la parte intermedia de la zona intermareal y es la de mayor extensión. Su extensión depende de la amplitud de las mareas, y también de la configuración local de la línea de costa, que tiene un efecto importante sobre los niveles de las mareas. Esta zona se encuentra diariamente (cada 12 horas) cubierta y descubierta por las mareas. Su límite superior coincide con la aparición de las bellotas de mar y su límite inferior está marcado por la presencia de las grandes algas pardas tipo Laminaria. Es una zona rica en especies que presentan numerosas adaptaciones a la exposición periódica al aire.

 

            - Horizonte de Chthamalus. Las especies más características son las bellotas de mar Chthamalus stellatus y también Balanus balanoides, que en ocasiones aparecen juntas. También se encuentran gasterópodos como L.ittorina saxatilis, Gibbula sp. y algas como Litophyllum tortuosum, y Ceramium sp. Este horizonte está bien desarrollado en las zonas más batidas.

 

            - Horizonte de Fucus. Este horizonte aparece bien desarrollado en las zonas protegidas, dominado por la fucácea Fucus vesiculosus, acompañado por Fucus spiralis, y también por Ascophyllum nudosum (esta última en zonas muy protegidas). En zonas muy expuestas no aparecen practicamente las fucáceas, y el horizonte de Chthamalus-Patella alcanza un gran desarrollo, apareciendo también algas calcáreas del tipo de Litophyllum.  En zonas protegidas está adquiriendo cada vez más importancia la especie Sargassum muticum, originaria de Japón, que fue introducida accidentalmente en las costas europeas a través de los cultivos marinos; esta especie compite con éxito con las algas autóctonas debido a que presenta una tasa de crecimiento muy elevada, y a su habilidad para crecer sobre piedras sueltas y otros sustratos inestables. 

 

            - Horizonte de Corallina. Este horizonte está bien desarrollado en los niveles inferiores del intermareal, dominado por el alga calcárea Corallina officinalis que puede formar un tapiz más o menos continuo, y a la que acompañan otras algas, como Laurencia pinnatifida. También se encuentra en las zonas menos expuestas Bifurcaria bifurcata, de mayor porte y que suele estar acompañada de Halopteris scoparia. Como especies animales acompañantes aparecen las mismas que en el horizonte superior además de crustáceos como el cangrejo común (Carcinus maenas), la sapa (Pachigrapsus marmoratus), etc. siendo característico de este horizonte la presencia de charcas de marea. 

 

            - Horizonte de Gelidium latifolium (ocle) donde también son abundantes las charchas de marea con el erizo Paracentrotus lividus. También se encuentran en esta zona como especies acompañantes las algas rojas Gigartina y Chondrus y en el nivel más bajo, que prácticamente no se descubre salvo en bajamares excepcionales aparece Cystoseira baccata, y algas de gran porte pertenecientes a los géneros Saccorhiza, Laminaria, etc.

 

En los dos últimos horizontes aparecen una gran variedad de animales como los gasterópodos Gibbula umbilicalis, Calliostoma ziziphynum (trompo o peonza), Nassarius reticulatus (margarita), y de menor tamaño Bittium reticulatum y Tricollia pullus. Son frecuentes las anémonas Actinia equina (tomate de mar) y en las charcas Anemonia viridis (anémona verde), así como una pequeña anémona blanca que aparece normalmente en zonas sombrías o grietas (Actinotöe sphyrodeta). En la cara inferior de las rocas dominan esponjas como el pan de gaviota (Halichondria panicea), briozoos, hidrozoos, estrellas de mar (Asterina gibbosa, Marthasterias glacialis), ofiuras (Ophioderma longicauda, Ophiotrix fragilis) crustáceos como el cangrejo porcelana (Porcellana sp.), poliquetos errantes como Eulalia viridis de llamativo color verde, poliquetos tubícolas, etc.

 

Charcas de marea. Una característica importante del intermareal rocoso es la presencia en el mismo de charcas de marea, formadas en irregularidades de las rocas, que son de tamaños variables y que pueden presentarse a cualquier nivel. Las charcas de marea son lugares óptimos o apetecibles para los organismos acuáticos durante los periodos diarios de exposición al aire gracias a las cuales escapan de la desecación a que se ven sometidos. Sin embargo, según la extensión o volumen de agua que presentan se ven sometidas a una variación que puede ser más o menos importante, de tres factores físicos que son la temperatura, la salinidad y la concentración de oxígeno. Charcas con escaso volumen de agua en días cálidos pueden alcanzar temperaturas elevadas que pueden llegar a ser letales para los organismos que se encuentran en ellas. Por el contrario, durante el invierno la temperatura puede descender hasta cerca de la congelación. Cuando llega de nuevo la marea, la temperatura cambia bruscamente por lo que los organismos tienen que estar bien adaptados a estas condiciones tan fluctuantes. Simultáneamente con el aumento de temperatura, aumenta la evaporación por lo que la salinidad se ve incrementada notablemente, y por el contrario durante lluvias intensas, el agua dulce puede provocar un descenso dramático de la misma. La concentración de oxígeno, directamente relacionada con la temperatura, puede disminuir considerablemente con el calentamiento de la masa de agua de la charca, lo que puede llegar a ser limitante si la charca se encuentra superpoblada de organismos. Así pues, aunque las charcas constituyen auténticos refugios contra la desecación para los organismos intermareales, estos sufren rápidos e importantes cambios de temperatura, salinidad y  más ocasionalmente de oxígeno, lo que hace que la fauna esté restringida solamente a aquellos organismos capaces de tolerar dichos cambios.

 

Los habitantes habituales de estas charchas de marea son los erizos de mar (Paracentrotus lividus), algas calcáreas, anémonas  y peces de pequeño tamaño como gobios y blenios (Gobius spp. y Blenius spp),  chafarrocas (Lepadogaster lepadogaster) que se fija a la cara inferior de las rocas mediante una ventosa ventral y varias especies de pez aguja (Nerophis sp., Syngnathus sp.) entre otros.